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¿Sabías que... el tenedor no se popularizó
en España hasta el siglo XIX?
El tenedor como instrumento para comer se introdujo en Europa a
través de Constantinopla, llegando a Venecia en el siglo
XI, aunque al principio –tardaría siglos en hacerse
popular- era tachado de cursi y considerado incluso un “instrumento
del diablo” porque para los italianos era muy difícil
comer con él los espaguetis, macarrones o los tallarines.
En la cultura occidental, la forma habitual de comer era con los
dedos, llegando a alcanzarse cierto refinamiento en su uso. De esta
forma, no era correcto chuparse los dedos ni coger la comida con
más de tres dedos. Además, después de cada
plato o, como mucho, tras cada comida, se lavaban cuidadosamente
las manos. En el siglo XVII, llegó incluso a extenderse entre
las mujeres de la corte austríaca la costumbre de comer con
los guantes puestos.
Hubo varios intentos de expansión de este instrumento desde
Italia, pero todos los viajeros que, de vuelta a su país,
lo utilizaban eran considerados unos excéntricos.
Uno de los motivos de su rechazo era, simplemente, la impericia
de los comensales, que al utilizarlo habitualmente se pinchaban
en los labios, lengua y encías.
En el siglo XVII, el uso del tenedor estaba generalizado en Italia,
pero no así en otros países. De hecho, en España
–aunque hay referencias del tenedor en el siglo XIV- no se
popularizó su uso hasta el siglo XIX. Barcelona fue la primera
ciudad española que contó con una industria para la
fabricación de estos utensilios, indispensables hoy en día.
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