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¿Sabías qué... el azúcar era una de
las mercancías más preciadas en la Edad Media?
El azúcar de caña se conoce desde hace 2.500 años,
pero no fue hasta el siglo XVII cuando alcanzaría la popularidad.
Su origen está situado al norte de Bengala y en la China
meridional. En el año 500 antes de Cristo, los persas llevaron
plantas a su país, donde las plantaron con gran secreto y
no fue hasta que Alejandro Magno conquistó Persia que se
conoció en Europa.
Los egipcios también conocían la caña de azúcar
y las propiedades azucaradas de la remolacha, aunque esta planta
no se trataría hasta 2.500 años después en
la producción de azúcar.
En la Edad Media, el azúcar era una de las más preciadas
mercancías con las que se traficaba. Se traía a occidente
en caravanas desde Asia.
Los árabes plantaron en la zona mediterránea de
España las primeras plantas de caña de azúcar.
La introducción de este elemento en América está
documentada, puesto que se llevaron plantas en la tercera expedición
de Colón, que partió de Sanlúcar de Barrameda
hacia Santo Domingo el 30 de mayo de 1498.
La planta se aclimató y prosperó en las Antillas.
A mediados del siglo XVIII, las plantaciones de azúcar se
extendían por casi todas las islas del Caribe.
A principios de 1800 se redescubre el azúcar de remolacha.
Años antes un químico de Berlín, Andreas Margraf,
logró aislar el azúcar de la remolacha.
También Francia experimentaba para obtener azúcar
que no fuese de caña, para lo que investigó la uva.
En 1811, Benjamín Delessert presentó el azúcar
refinado en su fábrica, conseguido por uno de sus trabajadores.
Desde entonces, se viene produciendo la competencia entre el azúcar
de caña y el de remolacha, decantándose España
por el de remolacha, en la actualidad.
En 1879 aparece la sacarina, un compuesto químico (anhídrido
sulfaminbenzoico) obtenido de brea de hulla.
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