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¿Sabías qué... en Egipto había quince
tipos de pan diferentes?
Las primeras noticias que se tienen sobre el pan se remontan a
Babilonia y al antiguo Egipto, en donde se conocían quince
palabras que designaban otras tantas variedades de panes y pastelería
según los tipos de harina, el grado de cocción o los
productos que se le añadían, como miel, leche, huevos,
manteca, fruta, etc.
En Mesopotamia, se consumía una masa preparada con cereales
molidos. Los griegos fueron esmerados y exquisitos panaderos. En
sus mercados se podía encontrar pan de centeno, de trigo,
salvado, avena, etc. y también elaborados de diferentes forma.
En la Edad Media, el pan salvó en muchas ocasiones a la población
de las grandes hambrunas, pero también llevó consigo
la muerte, por unos hongos encontrados en el centeno, que provocaba
una horrorosa enfermedad que no tenía cura.
El pan también tuvo diferencias de clase. Para los ricos
eran las mejores harinas de trigo candeal.
Hoy en día, el pan sigue siendo un alimento básico.
Sin embargo, sufre a veces una injusta cruzada y se le destierra
habitualmente de nuestras despensas con la errónea idea de
que “engorda”. El mercado actual ofrece al consumidor
variedades exquisitas de pan, con formas diferentes, harinas y otros
ingredientes al gusto de cada uno.
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